Después de Kenia, Durban

30 09 2008

Habíamos vuelto de Kenia un Viernes y ya me había dicho mi tio el sábado que se tenía que ir a Durban el Sábado. Durban es la como la segunda ciudad en turismo y la tercera o cuarta en tamaño, depués de Johannnesburgo, Ciudad del Cabo y tal vez Pretoria, aunque entre estas dos no sabría decir cual es mayor. Me dijo mi tio que si quería les podía acompañar y me quedaba en el coche con LEBO durante las reuniones a las que tuvieran que ir. Y por supuesto, accedí. El viaje desde Pretoria son más o menos 3 horas y media ó 4. Pero se pudieron resisitir facilmente con la motivación de llegar a una ciudad completamente nueva para mi.

Durban, diría yo, se podría comparar un poco con Miami. No es ni mucho menos tan grande pero esta claro que de lo que vive es de la playa de agua caliente que baña sus costas. Una fila de inmensos hoteles no te dejan ver desde la playa los edificios del centro de la ciudad, que también tenía y basatante importante. El primer dia fuimos a comer al club de golf de ahí, de Durban, que frecuentaba el consul honorario que fue el que nos llevo. Se me ha olvidado decir que al igual que en Pretoria hay mucho Afrikaans y en Ciudad del Cabo muchos Coloureds, en Durban se ven muchísimos Indios. Ahora me daba cuenta de por que la llaman la Nación Arcoiris. No solo es que haya blancos y negros (que ya es muy inusual en África) sino por la cantidad de gentes de otras razas que ahora también son sudafricanos. Indios, coloureds e incluso chinos completan una lista de alguna raza más.

Por supuesto, la comida que comimos en el club de golf era india. Lo que yo no sabía es que en lo que se basa este tipo de comida es en el picante y en las especias. Me tomé un arroz con curry y una carne que ahora no recuerdo el nombre del animal. El curry lo tomé por que no te puedes ir de un restaurante indio sin probar el curry, según me enteré. Yo ante estas experiencias en este verano funcionaba así: Si hay algo que no voy a volver a hacer, hay que hacerlo ahora. Por eso tomé el curry indio, el cocodrilo en Kenia, y muchas otras cosas que dudo que vuelva a hacer en la vida. Pues eso, que lo probé y me salía fuego de la boca.

Otra cosa curiosa de Durban es que han empezado ha construir un estadio de fútbol en el que se jugarán algunos partidos del mundial del 2010, que es en Sudáfrica.  Lo raro es que cuando te enseñan el boceto que ponen en las revistas y en las propagandas para promocionar el Mundial de como quedarí acabado, se ve una foto preciosa con el Océano Índico detras. Eso es verdad y tiene unas vistas preciosas. Lo que no figura es que casi se tocan pared con pared éste, y el estadio de Rugby de los Sharks, el equipo de Durban. Seguro que hay alguna razón, pero yo me preguntaba por qué no retransformaban ese estadio sólo para el Mundial, como una estadio de Fútbol. La verdad es que el que están construyendo es muy bonito, blanco, pero es una cosa que resulta extraña.

Esa noche fuimos a ver una ópera en ruso (ya sabeis que en estas “Becas Gil-Casares” no falta de nada) y a cenar a un retaurante hispano llamado “cubaña” en el que se comía tortilla de patatas y otras comidas típicas de los paises de habla hispana. No estuvo mal.

A la mañana siguiente salimos de Durban hacia “Zululand” a otra reunion a la que mi tio tenia que asistir. Seguidamente hicimos un viaje observando a un lado y a otro un precioso paisaje sudafricano hacia un pueblecito con nombre de lider “Afrikaner” llamada Piet Retief en el que íbamos a pasar noche para, por la” mañanita” (como decían los guineanos de mi clase) ir a ver la mina de carbón que Fenosa tiene instalada ahí. La verdad es que de la mina hay poco que contar. Todo se ve perfectamente en las fotos. Es una experiencia bastante diferente y única. Las fotos estan en la página de al lado.





Último dia en Kenia: Nairobi

8 09 2008

Después de volver a pasar la noche en el hotel de Mombasa, nos dirigimos directamente al aeropuerto. En ese camino, ya pasando por el centro de Mombasa, se ven unas vistas espectaculares de el océano Índico rodeado por enormes árboles verdes y Matatos corriendo a toda velocidad por la carretera (esta vez ya era un poco mejor que la de el otro dia por la noche, pero tampoco era como las de Pretoria ni mucho menos). Aquí pongo alguna foto de los Matatos.

Bueno pues después de este pequeño trayecto llegamos al aeropuerto y nos despedimos de los cinco seminaristas y del sacerdote para coger el avión hacia Nairobi. La duración del vuelo no es de más de 40 minutos. Al salir del avión ya en Nairobi, se ve las acacias de las que os hablé en uno de los antriores posts. (Como en todas las fotos del blog, si pinchas encima de ella se ve mucho más grande).

Al llegar a la capital ya nos está esperando ahí el embajador de España en Kenia, en cuya casa nos íbamos a alojar esa noche. Nos saluda y tal y nos metemos en el coche para que nos lleve a la embajada. Otra vez, Nairobi es un poco más ciudad que Mombasa, pero nada que ver con Pretoria (que no es la más grande dentro de Sudáfrica). Me parecía que no podía ser, pero había más pobres en cada semáforo intentando venderte algo o simplemente pidiendo que en Pretoria. Llegamos a la embajada y nos la enseñan. La verdad es que es una casa muy bonita, de un modelo un poco más antiguo que la de Pretoria. Lo que más me llama la atención es otra vez la altura de los árboles que, no eran tan verdes, tropicales y húmedos como en Mombasa, podían ser incluso más altos. Estas son las vistas que tenía yo desde la habitación en la que dormí, que era un segundo piso muy alto. No se que tal se aprecia en las fotos pero os aseguro que era impresionante.

Coimos y nos echamos una siesta en la embajada ya que nuestro avión salía a las 6:30 de la mañana y taníamos que madrugar. Después de la siesta (que por supuesto ya era noche cerrada como a las 7 de la tarde) nos empezamos a mover para irnos a cenar al “Carnivore”. Resulta que este es un restaurante conocido de la zona en la que, como su propio nombre indica, sólo se come carne. Pero lo gracioso eran la forma con la que nos atendían. Nossentaron en una mesa y de inmediato nos empezaron a traer comida. Pero no en bandejas ni nada por el estilo. Venía el camarero y decía por ejemplo: “¿cordero?” (lo más normalito que me sirvieron), y si accedías en el instante te ponía una espada encima del plato en la que estaba atravesada una pata de cordero y te cortaba el trozo que tu pedías. Era una cosa impresionante. Pero no solo eso. Otra cosa que me curiosa era la carne que te servían, que según dijo mi tio que había venido más veces, antes era más salvaje. Como había que probar por lo menos para luego tirarte el pegote, tomé avestruz y cocodrilo. El primero era normalito, algo así como el pollo, pero el segundo tenía un sabor muy parecido al pescado. Cuando te dabas por vencido (estabas lleno) tirabas una bandera blanca, que teníamos en los platos, en señal de paz con la que conseguías que no te pusieran más comida. Aquí va una foto del menú que teneis que pinchar encima para que se vea bien.

Despúes de cenar nos fuimos a dormir y al dia siguiente cogemos el avión hacia Johannesburgo. Tambien se agradece, como dije, volver al primer mundo. Y fue aquí donde acabó mi aventura por Kenia.





Séptimo, Óctavo y Último dia

3 09 2008

El motivo por el que pongo etos tres dias juntos es porque fueron los dos primeros los pasé metido en la cama sin poder hacer nada por culpa del ameba que agarré en el hotel de Mombasa. Fueron dos dias bastante monótonos en los que la única actividad que realizaba era comer, forzosamente porque hambre no tenía ninguna, galletas con manzanilla y dormir el resto del dia. Justo coincidió con el dia de mi cumpleaños, así que pasé un cumplaeños bastante extraordinario: en Kenia y enfermo.

El miércoles fue nuestro último dia en la Misión de Emmaus. Nos levantamos y, como todos los dias con algún motivo que celebrar, nos vamos a Misa y, finalizada ésta, nos vuelve a tocar tomar Mandasi. Después del desayuno comienzan las despedidas de sobretodo los niños, porque los mayores se habíanido ya a sus casas. En general no hicieron nada espectacular. Los más pequeños tan solo nos decían las tres palabras que sabían de español seguidas de en ocasiones risas y otras veces de un término en Swahili, que no soy capaz de repetir, pero que debía significar “hasta luego”. Los más mayores, los del coro, nos hicieron un concierto con algunas de las canciones que cantaban en Misa y alguna que habían hecho especialmente para nosotros y para despedirnos. Para ello necesitaban que nos vistiesemos con los atuendos específicos que usaban durante sus actuaciones. Y así fue. Mi estancia en Emmaus terminó vestido con el traje de “Niño del Coro de Saint Joseph Primary School”.

Después de despedirnos de ellos comienza el viaje de vuelta que se trataba de deshacer lo andado en el viaje de ida entre la selva que ya os conté. Sólo hubo dos problemas. El primero es que se nos averió uno de los dos todoterrenos en los que viajabamos. Estuvimos un rato intentando arreglarlo y al final decidieron llevarlo al pueblo más cercano que estaba como a diez minutos de donde nos habíamos quedado. El otro problema es que durante este tiempo que perdimos se nos hechó la noche encima. Después de más o menos veinte minutos desde que retomamos el viaje en un solo coche nos para la policía y se ofrece a meterse dentro del coche, con el fusil y todo, para ofrecernos protección durante el trayecto hasta Mombasa, ya que en la “carretera” a esas horas había mucho bandidos que nos podrían asaltar el coche. El policía no cabía ni con calzador (íbamos ocho en un todoterreno no muy grande) e hicimos este trayecto solos. Supongo que sería por ser primerizo en este tema de África, pero la verdad es que pasé muchísimo miedo durante el viaje (dos horas). Finalmente llegamos a Mombasa sin mayores problemas y pasamos la noche ahí.

Al día siguiente salimos a Nairobi pero ya contaré en otro post lo que vi en esa noche que pasé en la capital.





Retraso

26 08 2008

Cómo se que voy con retraso y no se si me va a dar tiempo a contarlo todo, os cuelgo en la página de al lado algunas fotos de mi visita a Durban, a la Mina en Piet Ritief y al parque Kruger (las colgaré en ese orden). Intentaréponer también algún video.





Sexto dia: Domingo

26 08 2008

Después de la exótica y cansada visita al rio Tana, no se si para todos pero por los menos yo acabé destrozado, aunque es verdad que yo seguía enfermo, se duerme como un bebé. A la mañana siguiente tocaba madrugar porque era Domingo y la Misa esta vez era con todo el pueblo y gente de los pueblos de cerca, y epezaba muy pronto “por la mañanita” (como dicen los guineanos de mi clase). Pero lo que no esperaba era que iba a amanecer como amaneció. Me levanté y me fui a la ducha. Cuando terminé se oía a los pájaros cantar y una luz resplandeciente entraba por la ventana. Pero al salir de la casa de invitados en la que estabamos instalados estaba cayendo un chaparrón increíble. Lo que tampoco esperaba que la lluvia cesase en tan solo cinco minutos y saliese un sol radiante de nuevo. Fue algo realmente extraño. Entonces nos dirigimos a la gran iglesia.

Una vez ahí, como siempre y nos es por chulearme, todos los niños, jovenes y ancianos del pueblo vienen a saludarnos nada más salir del coche. Después de dar bastantes manos nos metemos y esperamos a que empece la Misa. Mientras el sacerdote se prepara y los niños pequeños se colocan en una zona aparte todos juntos para que no molesten mucho, el coro ensaya alguna de las canciones que más tarde cantarían durante la celebración. Comienza la Misa.

La Misa es por supuesto en Swahili. La homilía la dice en inglés ya que elsacerdote no habla todavía muy bien el idioma local, pero un traductor va haciendo lo propio mientras el habla. La cosa no cambia mucho con respecto a la Misa del viernes: espectaculares voces cantando, un grupo de niñas bailando al rededor del altar durante las canciones… Lo único que distinto fue el número de personas que asistieron. A la el viernes sólo fueron los niños del colegio y a la del domingo todo el pueblo.

Al terminar la Misa nos tienen preparado un show con todo tipo de actuaciones: un coro, obras de teatro y por supuesto nos dieron de comer “mandasi” (especie de pan triangular y un poco malo típico de Kenia del que no se si os hablé) con té. Con lo que no contabamos es que nos iban a hacer bailar la danza Pokomo tradicional con los vestidos pokomos tradicionales. Las fotos lo dicen todo. Es un poco ridículo pero desde el primer dia me lo advirtieron: “En estas dos semanas te ve a tocar alguna vez bailar pokomo, lo siento mucho”, me dijo Alan, uno de los seminaristas. Después de las danzas pasaron a los regalos. Alguna gallina cayó, pero además nos regalaron una alfombrilla hecha a mano con nuestro nombre a cada uno (la primera vez que lo escribían bien y por que les dijo como era el sacerdote que si no me habrían vuelto a poner “Banjo”, como el primer dia. No puedo colgar muchas fotos porque creo que a mi tio no le gustaría que estuviesen en internet. En Madrid las enseñaré.

Después del festival nos vamos a comer y ha tener la merecida siesta del visitante que no aguanta el ritmo de los acontecimientos. Habiendo descansado, se juega el tradicional partido de los domingos, en el que los niños del colegio con los seminaristas hacen dos equipos y se reparten camisetas de dos equipos diferentes. Unos iban del Barça y otros del Arsenal (hay que ver que poco conocen de la Liga española. ¡Se crían que me iba a poner la del Barcelona!). Por supuesto el Arsenal ganó y la razón no es por que fuesemos más que ellos. Ni si quiera por que yo era el único del campo que llevaba calzado (que no digo tacos, solo algo cubriendo los pies). Yo les dije que la próxima vez eligiesen mejor la camiseta, que probablemente esa era la causa de su derrota.

Después se hizo de noche y los niños se fueron  sus casas. El dia había terminado.





Quinto dia: Visita al rio Tana

20 08 2008

Ya casi me había acostumbrado a la vida en Emaus en época de colegio y va y empiezan las vacaciones. El horario es completamente distinto. En época de colegio los niños están ahí por las mañanas, se van a comer a sus casas y por la tarde vienen a la misión recibir esa especie de catequesis de la que os hablé. Ahora que empezaron las vacaciones, y más este dia que era sábado, los niños están la mayoría del día en la misión, y los seminaristas organizan planes diversos. Hoy habían preparado una visita al rio Tana, que pasa bastante cerca del pueblo, y donde según decían había cocodrilos. Cómo sabeis yo seguía enfermo, aunque un poco más fuerte que el dia anterior, y el camino se me hizo un poco largo. Pero no hacía más que asombrarme y no solo con el paisaje que veíamos (que era impresionante, grandes arboles verdes, todo verde, un calor y sobretodo una humedad inaguantables) sino más con los niños y lo que hacían. Por supuesto la mayoría iban descalzos. Me decía mi tio que no usaban zapatos porque la planta de sus pies es igual o más dura que la suela de los zapatos. Pero es que el camino no era ni mucho menos liso y no solo el camino. Tambien la corteza de los arboles raspaba mucho, pero ellos se subían y bajaban como si se tratase de un tobogán. En el camino no nos encontramos ningún animal (que por cierto creo que se me olvidó contar lo de la serpiente el segundo dia en el pueblo. Unos iños estaban saliendo de la guardería y empezarón a señalar algo que los jovenes y mayores enseguida encontraron e identificaron: una serpiente bastante gruesa que empezaba a trepar un pequeño arbol. Un seminarísta de los cinco que había llamado Edwing no lo pensó dos veces. Cogío un palo, que a mi me parecía demasiado fino para matarla, y de un golpe que le atiza, la serpiente sale rebotada contra el tronco y completamente muerta cae el suelo. Pero lo mejor fue que el anciano del pueblo nos echo la culpa a nosostros. No regañandonos, pero dijo que siempre que venían los visitantes, venían las serpientes.) pero los niños más mayores nos contarón como de ese arbol (y nos lo señalaron) si lo tocas tres veces sale un espíritu que te los roba todo. Y es más, otro de los ancianos nos dijo que él lo había visto con sus propios ojos. Me quedé con ganas de acercarme un poco más.

Llegamos al rio pero con la mala suerte de ser los últimos del grupo. Los primero vinieron corriendo, según nos contaron, asustaron al cocodrilo que estaba tomando el sol en la orilla y se metió en el agua. Nosotros solo pudimos verle los dos ojos sobresaliendo de ésta. Pero lo mejor fue ver como dos locales cruzaban el rio, con cocodrilo y todo, en un cayac como el de David Cal pero de madera. De hecho era como un tronco de arbol vacio  por dentro. Luego nos enseñaron el arma que tenían para combatir al cocodrilo si se acercaba a la barca, pero a mi no me daba ninguna sensación de seguridad, ni la embarcación ni el rústico arpón que tenían como defensa. Pues bueno en el río nos tomamos un par de fotos y nos volvemos para la misión.

A la cuelta lo que más me llamó la atneción fue ver las casas en las que pasan la noche cuando tienen que trabajar la “shamba” que en español es huerta. Cuando llegamos a una que estaba siendo tarabajada en ese momento, los agricultores nos regalaron a los huespedes 5 ó 6 mazorcas de maiz. Aquí hayuna foto de la choza. Imaginaos cuando llueva, y no cuando llueva como en España, sino las tromentas tropicales que deben caer ahí que deben ser un espectáculo y que, como podeis ver en la foto del rio, estuvo a punto de caer ese mismo día.

Ese dia por la tarde nos fuimos a visitar a unos sacerdotes de malta que también estaban no en Emmaus, sino en “Hola”, que era un pueblo que comparado con Emmaus paracía Nueva York, y nos enseñaron su pequeña parroquia y la guardería que habían montado con la ayuda de unas monjas tambien de Hola. Recuerdo que parecía Nueva York al compararlo con Emmaus pero las vacas andando por la calle, la ausencia de carreteras, los edificios en malísimas condiciones y otras muchas cosas te recordaban que todavía seguias en África.

Aquí terminó el sábado. Yo mañana me voy al parque Kruger y vuelvo el Domingo. Ya se que voy con mucho retraso y todavía no he contado nada de Durban, pero lo inténtaré a la vuelta.





Cuarto dia: Último dia de clase

18 08 2008

El viernes 1 Agosto fue el dia en el que les daban las vacaciones a lo niños del “Saint Joseph Primary School” y se celebró por todo lo alto. Nada más despertarnos, a las 8 de la mañana, vamos al patio principal del colegio donde nos estan esperando los alumnos bien formados en frente de dos mástiles. Con nuestra llegada el grupo de los “scouts” comienza a hacer una marcha hacia nosotros (no solo mi tio y yo, también los profesores y el Padre Jose Luis) y cuando están lo suficientemente cerca, salen de la formación un niño y una niña como de 8 años, con dos banderas, una cada uno. Se plantan cada uno delante de un mástil y, primero el niño, estirá su bandera y la ata a la cuerda que la hará hondear en unos momentos. Es la bandera de Kenia. Cuando ya se encuentra en lo alto, todos los niños a dos o tres voces se ponen a cantar el himno de la nación. Terminan y la niña de al lado hace lo mismo con la bandera del colegio. Otra vez, cantan el himno del colegio, y terminado, vuelven cada uno a su posicíon con el resto de los alumnos. Era algo que me llamó la atención la forma de vestir en dias de clase. Por supuesto llevaban un uniforme de azul, blanco y negro, que a todos les quedaba un poco crecedero, y, en vez de zapatos, todos llevaban una chanclas azules de las que te sujeta el pie con una barrita entre el dedo pulgar y el índice,  la mayoría de ellas algo rotas y con las suelas desgastadas.

Al terminar la ceremonia de las banderas nos dirijimos al oratorio, que más tarde se convertiría en comedor, y nos disponemos a escuchar una Misa en acción de gracias por el curso, la llegada de las vacaciones y la visita de una persona importante como es un embajador (ninguno de los niños, ni si quiera los mayoras, sabía lo que era). La Misa fue una Misa africana. Creo que con eso lo digo todo. Si cabe podría ser incluso más ya que no se dijo ni una palabra de inglés en toda la celebración. Sólo Swahili. Pero la verdad es que estuvo muy bonita. El coro era muy bueno, pero lo mejor era el grupo de niñas de 7 u 8 años vestidas de amarillo y azul, que cada vez que empezaban las canciones salían a hacer unos bailes finísimos que quedaban estupendamente con la canción y las palmadas de los fieles. También, en el momento de la paz, todos los niños se dieron la vuelta para darnosla a mi tio y a mi y estuvimos como 5 minutos enteros dando manos sin parar.

Despues de la Misa nos vamos a desayunar y justo después nos dirijimos al “polideportivo” donde se realizarían las olimpiadas como acto de bienvenida a las vacaciones. Por cierto, en Kenia y Sudáfrica el periodo vacional no coincide con el de España. El de Kenia no lo conozco muy bien pero en Sudáfrica tienen el periodo largo en diciembre y acaba como en marzo. Las demas vacaciones son como mucho de un mes. Pero bueno el caso es que habían preparado una jornada deportiva para terminar el colegio. Estuvieron durante algo así como 2 horas haciendo diferentes pruebas y después se fueron a comer y después a sus casas.

Durante la tarde tuvieron una especie de concierto de bailes y canciones, pero no me enteré muy bien porque ese fue el primer dia que pasé enfermo en la cama por culpa de un ameba que cogí bebiendo, sin saber del peligro, agua del grifo del hotel de Mombasa. Ese dia estuve en la cama y al dia siguiente me encontré un poco mejor, e hice la vida que hicieron todos, otro error que me acabaría pasando factura.





Tercer dia: Emmaus

16 08 2008

Terminada la primera noche en la misión (que tampoco fue tan desagradable) nos levantamos y, después de ir a Misa y desayunar nos llevan a dar una vuelta.

Primero conocimos a los que trabajaban en el recinto de la misón y nos enseñaron lo que hacían. Uno de ellos se dedicaba a bombear agua en una especie de bicicleta que, no se como explicarlo científicamente, pero le ayudaba a ello. Luego estaban el que cuidaban de las gallinas, conejos, un par de cabras y palomas, los que plantaban y regaban, con la ayuda el primero de todos, los tomates y las berengenas, y por último los carpinteros que les habían hecho los bancos del oratorio y muchas otras cosas. A bueno, también conocimos a la cocinera y al guardia de seguridad diurno. Más tarde conoceríamos al nocturno que iba equipado con un abrigo para el frío siberiano (y recordad que estamos en el ecuador, pero a el le daba igual, se debía ver muy elegante con el abrigo hasta los tobillos) y con un rifle que, despúes de un buen rato debatiendo, concluimos que no era de repetición y que podría ser de la Primera Guerra Mundial.

Despúes de conocer al “staff” de la resdidencia de la misión nos llevan al colegio, que está contiguo a esta. En el momento en el que entramos los niños acaban de terminar el recreo y se dirigen a sus respectvas clases, no si antes mirarnos y saludarnos con una sonrisa en la boca. En los cuatro años que lleva la misión en el pueblo han recibido muy pocas visitas (creo que la nuestra era la segunda o la tercera y las otras dos habían sido de familiares del sacerdote) y por eso nos saludaban de esa forma tan efusiva cada vez que nos veían. pasamos por el pasillo de clases para dirigirnos al despacho del director, y los niños que nos ven por las ventanas (que eran mas bien agujeros en la pared sin cristal) siguen susurrando y agitando la mano en medio de clase para que les veamos, sobretodo los más pequeños. Al llegar al despacho, el director nos saluda y nos explica un poco el sistema de clases y contenido que llevan a cabo en la escuela y a continuación, nos guía a una clase en la que están preparados unos cuantos alumnos para hacernos una demostración de lo que aprenden de ciencias, humanidades, geografía… Éstos eran más mayores, alguno de ellos de mi edad. Al terminar la pequeña clase vamos a dos o tres aulas de diferentes edades para presentarnos ante ellos y saludarles. Con esto terminamos la visita al colegio.

Lo siguiente fue ir al dispensario que también llevaba el sacerdote, que es médico. Nos recibieron con un sombrero y con una condecoración y después nos enseñaron el hospital. Al terminar, plantamos un arbol con nuestro nombre en la especie de jardín que tenían ahí. Por supuesto, nos hicieron el regalo más importante y respetuoso que se puede hacer, una cabra. Nos dieron un coco para beberlo y no fuimos a comer a la casa.

Después de la comida fuimos al pueblo a conocer a los habitantes del lugar. El pueblo tiene 150 casas de adobe y tejado de paja, nada más. Llegamos ahí y nos reunimos en el congreso con los más ancianos del pueblo, donde nos dan de comer el bollo ípico de Kenia, Mandasi, y un té superdulce que ni si quiera me atreví a probar. En la reunión nos contaron la historia del pueblo, que no es muy larga porque emigraron ahí hace 50 ó 60 años, de como al principio eran de una rama de la religión protestante que ahora no me sale el nombre, y como se convirtieron al catolicismo porque los misioneros protestantes les trataban mal, y por la llegada del Padre Jose Luis (el sacerdote de la misión) y la ayuda que les prestó. El encuentro terminó, como no, con el regalo de una gallina para cada visitante, y con una foto correspondiente primero con los hombres (que estupidez fue preguntar en el pueblo quien se hacía primero la foto, estaba más claro que el agua, las mujeres tendríasn que estar en la cocina), y mas tarde con las respectivas esposas (la mayoría mucho más joven que el marido, había una con a lo mejor 40 años menos.) Esto dió explicación a lo que me dijo el viejo de que si quería casarme con una local, solo tenía que pagarle 7 ó 8 vacas y la mujer era mía. Lo de mujer es relativo por que me dijo que cogiera a una muy pequeña para poder volver a España y venir a buscarla en 20 año sin ningún problema. Yo le respondí: “En España son gratis” (todo esto con un traductor de ingles a pokomo, ya que no entendían ni una palabra de inglés y viceversa), y me contestó: “Si, si… pero fíjate en el color de la piel…esto en España no lo teneis…”

Al regresar a la misión estan los niños en una especie de catequesis donde leían las lecturas del dia siguiente y las comentaban en voz alta. Cuando llegamos nosotros por supuesto la catequesis se terminó pero ademas me pidieron que diese una clase de español. Al terminar el día no había conseguido que dijeran bien mi nombre, me llamaban Banjo, Bongo, Banjuca (este me lo llamaban para reirse porque en pokomo significa baile) y alguno más que no puedo recordar, pero si me saludaban diciendo “Hola”,” ¿Qué tal”?, “Adios”, y se terminaba la conversación.

Aquí se acabó el segundo día (no está mal, me lo he currado)





Segundo dia: otro viaje

12 08 2008

A la mañana siguiente nos despertamos y, antes de que nos echen del hotel, no podiamos irnos sin darnos un baño en el océano Indico. La temperaura no era la mejor, pero mas calor que en Pretoria si que hacía y no podiamos dejar pasar esta oportunidad. Ahora ya nadie me tiene que decir como es bañarse en el océano Indico. Despúes de la playa nos vamos a la piscina del hotel y nos damos el último baño antes de salir hacia la Misión en Emaus.

Hacemos las maletas y nos subimos a los dos todoterrenos, que luego entendí que no podía ser de otra manera ya que las carreteras por las que fuimos dejaban algo que desear. Nada más salir del hotel, casi en la puerta, nos encontramos con un “pastor” que llevaba como 11 camellos todavía por la parte urbanizada de Mombasa. Los camellos pasaban al lado de nuestro coche e incluso se podrían tocar. Unos 5 Km mas alante vemos como en babuino salta de un arbol, de estos verdes verdes de la zona tropical de Kenia, a la carretera sin poder evitar que el coche que iba delante nuestro le atropellase y le dejase moribundo en medio de la carretera. Al mismo tiempo los MATATOS pasaban tambien a nuestro lado haciendo adelantamientos espectaculares a 120 por hora y tocando la vocina como locos. Los matatos es el nombre que reciben aquí los taxis. Son como furgonetas de hace 20 años que, por lo que vi, siguen la norma de; ser de un color muy llamativo (rosa y naranja se veian mucho), e ir siempre con el coche repleto de gente y la mayoría de ellos con un tio de más, colgado agarrado de la puerta corredera. Con este espectacular comienzo pensé que el viaje iba a ser continuamente así, pero con el tiempo, no se si es que me fui acostumbrando, me pareció que la situación se normalizaba. No se si lo he dicho, pero esto si era África.

Después de mas o menos dos horas de viaje entre grandes arboles, en una carretera bastante mala y con los bordes de ella llenos de niños llendo hacia la escuela, paramos en un pueblo llamado Malindi para tomar el almuerzo. Resulta que en este pueblo existe una gran colonia de italianos (creo que Flavio Briatore tiene un casoplón aquí) y, como era de esperar, tomamos de comer Pizza. Era un sito gracioso porque, ya acostubrado de las dos horas de viaje a no ver ningun blanco, aquí si que había y en el restaurante no se oía hablar mas que en italiano.

Al terminar de comer proseguimos con el viaje. Después de esta parada empezamos a entrar en la Kenia profunda y ya no se ve ningún sitio bien urbanizado como Malindi o Mombasa. Avanzamos en una carretera sin desviaciones asfaltadas en las que cada poco rato se ven poblados mucho mas rudimentarios con casas de adobe y gente vestida no exactamente con camisa y pantalón. El seminarista que conducía el coche en el que iba yo me dijo que mejor no hiciera fotos, porque se solían enfadar y era mejor no tener problemas. En este camino tambien se vimos cientos de rebaños de vacas (que no son iguales que las de España sino que tienen como una especie de joroba), ovejas y según avanzabamos y la carretera ba empeorando, unos animales más salvajes como babuinos, una esecie de antílope llamada “dick-dick” (muy pequeño), algún jabalí como Pumba y tambíen vimos una hiena muerta en el borda del camino (que ya no era carretera). Eric (el seminarista) me dijo que todavía había mucha luz, pero que cuando anochecía un poco, salían los depredadores a cazar, y me dijo que en ese camino se han cruzado más de una vez con leones. Yo no vi ninguno.

Y por fin llegamos a Emaus, la aldea donde se encuentra la Misión. Entramos en el recinto donde se encuentran el colegio y la capilla, y nos reciben con gritos, cantos y bailes de la zona. Después de esto, nos enseñan el colegio. Más tarde cenamos y nos vamos a dormir no sin antes darme cuenta de que no lo iba a hacer solo. Por toda la casa rondaban unos gecos que le habrían encantado a Javichu y a Oscar (pero a mi no me gustaban demasiado): del tamaño de mi mano los de tamaño mediano y de color blanco con puntos negros. Nada más entrar en mi cuarto de baño (la primera vez que entré pedí que me acompañase un local para registrar la zona) encontramos una araña negra, la más grande que he visto nunca, como con un cuerpo enorme y peludo, que de dos pisotones Alan (otro seminarista) se fundió en 4 segundos. entonces me fui a dormir no mucho más tranquilo. Pero me dió mucha seguridad la cortina antimosquitos, que me la puse todas y cada una de las noches y no precisamente para protegerme de los masquitos.

Ahora me estoy yendo a Durban así que no actualizaré el blog hasta dentro de 3 dias. Hasta entonces.





Primer dia: Viaje

11 08 2008

El martes 29 de julio salimos del aeropuerto internacional O.R. Tambo de Johannersburgo con destino a Kenia. Después de haberme vacunado de la Fiebre Amarilla y estar tomando cada noche pastillas contra la Malaria, me doy cuenta de que al sitio al que vamos no tiene nada que ver con Madrid y ni si quiera con Pretoria (que desde que he vuelto pienso que son completamente iguales). El avión de “Kenian airways, the pride of Africa” sale por la mañana y llega a media tarde al aeropuerto Jombo Kenyata (primer presidente y lider de la independencia del pais), en Nairobi, a medio dia. Durante el viaje, como 20 minutos antes de aterrizar, vemos desde la ventana el monte Kilimanjaro. Tenía la base cubierta por nubes y una gran parte de la montaña superaba esa altura y se dejaba ver la gran cumbre nevada por encima de estas. Al llegar la temperatura con respecto a Sudáfrica ha subido un par de grados pero todavía no se hace notar de verdad el auténtico calor de África. Tampoco es igual en terminos de calidad el aeropuerto. La puerta de embarque es una señora que sólo te corta el billete y te deja pasar a una sala de espera que dejaba bastante que desear y que daba directamente a la pista en la que estaban los aviones. Se me ha olvidado deciros que nuestro vuelo no acababa en Nairobi sino que teniamos que cojer otro avion a Mombasa, la ciudad mas turística de Kenia, que estaba mas cerca de la Mision. Cuando el avión está listo nos abren las puertas y pasamos por en medio de la pista, sin necesidad de autobus ni tonterias. Lo que mas me llamó la atención fue ver desde el aeropuerto los árboles que aparecen en la película del Rey León, que luego me enteré que se llaman acacias, muy característicos y fáciles de diferenciar.

El vuelo a Mombasa dura menos de una hora y nos vienen a buscar el sacerdote y dos seminaristas al aeropuerto para ir a pasar la noche en un hotel de la ciudad, ya que para la Misión hay que viajar más de cuatro horas en coche y cuando llegamos a Mombasa ya había anochecido. Más tarde me enteré que por la carretera que íbamos a viajar no era seguro ir por la noche por los bandidos que te pudieran asaltar. Al llegar a Mombasa ya si que notas la humedad típica de África y empizas a sudar y a estar con una sensación de pegajoso nada más salir del avión. Las calles empiezan a parecer ya una típica ciudad Áfricana por desarrollar y la gente circula en bicicleta, la acera es un continuo mercadillo en ocasiones y el verde de la vejetación tropical te envuelve y, por lo menos a mi, me complica un poco la respiración el primer día.

Llegamos al hotel y nos reciben con una cosa que luego me daría cuenta que lo hacen en todo el pais. Nos dan un toalla caliente pero húmeda y con un olor agradable para que te refresques por lo menos las manos, pero mi tio y yo lo hicimos en todo el cuerpo que teniamos al descubierto. La humedad es si cabe más fuerte en el hotel ya que daba al oceáno Índico. Una cosa que me llamo la atención es que en el restaurante del hotel figuraba un cartel por todas las esquinas que decía que por favor no diesemos de comer a los monos que se acercasen a las mesas. Al final yo no vi ninguno pero creo que no es extraordinario que se acerquen a donde tu estas comiendo. Más tarde, a la hora de dormir, me dicen que, aunque esté tomando las pildoras contra la malaria, es mejor que me echase la cortina que estaba alrededor de mi cama, por más segridad. Yo me la puse sin problemas y la verdad es que me sentía muy bien con ella puesta. Nos vamos a dormir y se acaba el dia.

Subo algunas fotos del hotel en las que se tendría que ver el océano detrás pero, al ser de noche, la cámara no consiguió cojerlo.